Múltiples servicios de inteligencia europeos advierten sobre la posibilidad de una agresión rusa contra la OTAN en el plazo de un año. Fuentes con conocimiento de la situación tanto en la OTAN como en el gobierno ruso identifican una franja territorial entre Polonia y Lituania como el área más vulnerable. Un ataque en esta zona podría extenderse a la isla de Gotland, según las mismas fuentes. La información sugiere una creciente preocupación por la escalada de tensiones con Rusia y su posible impacto en la seguridad europea. Las agencias de inteligencia evalúan diferentes escenarios y preparan posibles respuestas ante una eventual ofensiva. La zona mencionada se considera estratégica debido a su ubicación geográfica y su importancia para las líneas de suministro de la OTAN. La situación exige un refuerzo de la vigilancia y la coordinación entre los países miembros de la alianza.