A diez años de la masacre en la discoteca Pulse de Orlando, Florida, sobrevivientes latinos y miembros de la comunidad LGBTI+ relatan el trauma vivido durante el ataque que cobró la vida de 49 personas. Las víctimas denuncian una sensación de olvido por parte de las autoridades y la falta de justicia. Paralelamente, advierten sobre un preocupante incremento de los crímenes de odio dirigidos contra la comunidad latina y el colectivo LGBTI+ en Estados Unidos. El tiroteo, perpetrado en 2016, se considera el peor ataque contra latinos en la historia de EE.UU. y un punto de inflexión en la lucha por la igualdad y la seguridad de estas comunidades. Los sobrevivientes enfatizan la necesidad de recordar a las víctimas y de redoblar los esfuerzos para combatir la discriminación y la violencia. La tragedia de Pulse sigue siendo un símbolo de la vulnerabilidad y la resiliencia de la comunidad latina LGBTI+.