El ministro de Trabajo y Asuntos Sociales checo, Aleš Juchelka, ha declarado que no es necesario apresurarse con el cumplimiento de la promesa electoral de establecer una edad máxima de jubilación de 65 años. Según el ministro, esta medida se implementará durante los cuatro años de mandato del gobierno actual. Juchelka también se mostró incierto sobre la implementación de la revalorización de las pensiones a partir de 2027, que incluiría la inflación más la mitad del salario, en lugar de un tercio. Respecto a la "super-ayuda" social, confía en que quedarán fondos para apoyar a los proveedores de servicios sociales. En caso contrario, las regiones y municipios deberán recurrir a sus propios fondos o negociar con el Ministerio de Finanzas. El ministro no descartó retrasos en la implementación de las medidas anunciadas.