Nicolas Ungemuth ha expresado su malestar por el creciente incivismo en el metro de París, destacando la proliferación de comportamientos que considera agresivos visualmente. En una reciente crónica, Ungemuth se refirió específicamente al uso de chanclas como un ejemplo de esta falta de consideración hacia los demás pasajeros. El autor describe los trayectos en transporte público como experiencias desagradables, no solo por la incomodidad física, sino también por la sobrecarga sensorial causada por imágenes y olores perturbadores. Su comentario sugiere una preocupación más amplia sobre la degradación de las normas de comportamiento en espacios públicos. La pregunta retórica sobre el posible uso de trajes de baño anticipa una escalada en la relajación de las convenciones sociales. La crítica apunta a la necesidad de fomentar un mayor respeto y civismo entre los usuarios del transporte público parisino.