Datos oficiales del régimen de Birmania revelan que las remesas de trabajadores migrantes superaron los 5.600 millones de dólares estadounidenses en 2025. Este flujo de dinero enviado a familias en Birmania se ha convertido en la principal fuente de divisas extranjeras para la junta militar gobernante. El aumento en las remesas indica la continua dependencia del país de sus ciudadanos que trabajan en el extranjero. Esta cifra supera otras fuentes tradicionales de ingresos en divisas, como la exportación de productos. El régimen de Birmania ha estado enfrentando desafíos económicos y sanciones internacionales, haciendo que las remesas sean aún más cruciales para su estabilidad financiera. La dependencia de las remesas también destaca la difícil situación económica que impulsa a muchos birmanos a buscar trabajo en el extranjero.