Un reciente estudio pone en duda la precisión de las entrevistas como método principal para diagnosticar trastornos mentales. Investigadores señalan que, a pesar de su amplia utilización en entornos clínicos y de investigación, estas evaluaciones no demuestran la consistencia necesaria para un diagnóstico fiable. El análisis sugiere que los resultados obtenidos a través de entrevistas pueden variar significativamente, lo que impacta en la validez de las conclusiones diagnósticas. Los autores no descartan la utilidad de las entrevistas, pero enfatizan la necesidad de complementarlas con otras herramientas de evaluación más objetivas. Este hallazgo podría impulsar una revisión de los protocolos de diagnóstico en salud mental. Se espera que la investigación promueva el desarrollo de métodos más precisos y estandarizados para identificar trastornos mentales. La fiabilidad limitada de las entrevistas plantea interrogantes sobre la efectividad de los tratamientos basados en diagnósticos derivados de estas evaluaciones.