Expertos señalan que el reciente acuerdo entre Israel y Líbano sobre su frontera marítima podría no resolver las tensiones subyacentes y, en cambio, perpetuar un estancamiento. La principal razón es la incapacidad de Líbano para desarmar a Hezbollah debido a las divisiones sectarias internas. Analistas sugieren que la presencia de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) podría mantenerse indefinidamente en la región. El acuerdo se centra en la delimitación marítima, pero no aborda la cuestión fundamental del desarme de Hezbollah. Esto implica que la amenaza de futuros conflictos persiste, a pesar del avance diplomático. La inestabilidad política y social en Líbano dificulta la aplicación de cualquier acuerdo que requiera el desarme del grupo armado. En definitiva, el acuerdo podría ser más un alivio temporal que una solución definitiva.