Aficionados de la selección iraní se reunieron en Los Ángeles para ver el empate 2-2 contra Nueva Zelanda en el Mundial de Fútbol. La concentración, en el área conocida como “Tehrangeles”, evidenció una profunda división dentro de la diáspora iraní. Muchos asistentes mostraron su apoyo al equipo nacional ondeando la bandera del león y el sol, un símbolo histórico de Irán previo a la República Islámica. Este gesto representó una clara protesta contra el régimen actual, en un contexto de tensiones políticas y sociales en el país. El partido se convirtió así en un espacio para expresar tanto el orgullo nacional como el descontento con el gobierno. La presencia de la bandera histórica subraya el deseo de algunos iraníes de un cambio político en su país natal. La cobertura mediática destaca la complejidad de las emociones encontradas entre los expatriados iraníes durante el evento deportivo.