Irán habría minado la entrada a su planta nuclear de Isfahan, atacada recientemente, según declaraciones de un exfuncionario nuclear. Esta acción se interpreta como un intento de disuadir posibles ataques futuros contra sus instalaciones de enriquecimiento de uranio. La medida también podría permitir a Teherán alegar la imposibilidad de recuperar material en caso de una nueva operación. Paralelamente, Estados Unidos informó haber derribado varios drones iraníes que se dirigían a buques en el estrecho de Ormuz. Estos incidentes incrementan la inestabilidad en la región y las preocupaciones sobre el programa nuclear iraní. La situación plantea interrogantes sobre las intenciones de Teherán y la escalada de tensiones con Occidente. La comunidad internacional observa de cerca estos acontecimientos.