El negociador jefe de Irán, Ghalibaf, ha rechazado categóricamente las afirmaciones de la administración estadounidense sobre el uso de fondos iraníes recientemente desbloqueados. Washington había declarado que estos fondos se destinarían a la compra de productos agrícolas de agricultores estadounidenses. Ghalibaf refuta esta versión, sin especificar el destino final de los recursos. La discrepancia pública plantea interrogantes sobre la transparencia del acuerdo que permitió la liberación de los fondos. Esta controversia podría complicar aún más las relaciones bilaterales ya tensas entre Irán y Estados Unidos. La administración estadounidense mantiene su postura inicial sobre el uso previsto de los fondos. El desacuerdo subraya la desconfianza persistente entre ambas naciones.
