Tras más de una década desde la condena errónea de Gene Gibson por el asesinato de Josh Warneke, intérpretes aborígenes expresan su preocupación por la continua falta de colaboración con la policía. Señalan que sus servicios son sistemáticamente ignorados en investigaciones criminales, a pesar de la importancia de una comunicación precisa con comunidades indígenas. El reciente fallo judicial que reconoció errores en el caso Warneke ha reavivado el debate sobre la necesidad de incluir a intérpretes en las primeras etapas de las investigaciones policiales. Los intérpretes argumentan que su participación podría prevenir errores de justicia y mejorar la confianza entre la policía y las comunidades aborígenes. Exigen un cambio en los protocolos policiales para garantizar su inclusión sistemática. La falta de acceso a interpretación cualificada se considera un obstáculo para una justicia equitativa. Este problema persiste a pesar de las recomendaciones previas para mejorar la comunicación intercultural en el sistema de justicia penal.