El cuarto encuentro entre Panathinaikos y Olympiakos se vio empañado por incidentes relacionados con el comportamiento de los aficionados. Se registraron insultos dirigidos a los árbitros durante el partido. Además, se reportó que un aficionado intentó agredir físicamente al árbitro principal, sujetándolo del brazo. Las autoridades del estadio, el OAKA, también fueron objeto de críticas por presuntas deficiencias en la seguridad. Estos hechos han generado preocupación sobre el control de los aficionados y la seguridad en futuros eventos deportivos. Se espera una investigación para determinar las responsabilidades y posibles sanciones. La tensión entre las aficiones de ambos equipos es alta, lo que contribuyó al clima hostil durante el partido.