La Autoridad Independiente de Ingresos Públicos (AADE) de Grecia suspenderá la recaudación de deudas consideradas incobrables por un total de 6.000 millones de euros hasta fin de año. Esta medida afecta a deudores con ciertas características y no implica una condonación de la deuda, sino una pausa en los procesos de cobro. Se ampliarán los criterios para determinar qué deudas se consideran incobrables, lo que aumentará el número de beneficiarios. A pesar de la suspensión, las prescripciones de las deudas se congelarán por un período de diez años. Los deudores seguirán sujetos a medidas estrictas, aunque la presión inmediata para el pago se reducirá temporalmente. El objetivo es optimizar los recursos de la AADE enfocándose en deudas con mayor probabilidad de recuperación.