Las principales agencias meteorológicas internacionales pronostican un verano excepcionalmente caluroso y seco para Grecia. Se esperan periodos prolongados de calor extremo y una escasez significativa de precipitaciones durante julio y agosto. Esta tendencia se ha consolidado desde finales de junio, alterando los patrones climáticos en el Mediterráneo oriental. Los expertos anticipan que estas condiciones podrían generar riesgos para la salud pública y la agricultura. Las autoridades griegas están tomando medidas preventivas para mitigar los posibles impactos de la ola de calor. Se insta a la población a tomar precauciones para protegerse del calor y a conservar agua. La situación refleja una tendencia más amplia de aumento de temperaturas en Europa.