El equipo nacional de fútbol alemán quedó eliminado tempranamente del Mundial de 2026. A pesar de la decepción, el líder de la oposición, Friedrich Merz, expresó su apoyo y elogió el esfuerzo del equipo. Sin embargo, sus declaraciones no fueron bien recibidas por la opinión pública ni generaron consenso. La eliminación anticipada ha generado un debate sobre el futuro del fútbol alemán y el desempeño del equipo en la competición. El canciller federal también manifestó su entusiasmo por el compromiso demostrado por los jugadores, aunque su valoración tampoco contó con amplio respaldo. La situación refleja la frustración y las expectativas no cumplidas en torno al equipo nacional. El apoyo de Merz, en este contexto, fue percibido por muchos como un intento fallido de minimizar la gravedad de la situación.