Residentes de Gaza, desplazados por el conflicto bélico que se extiende por más de dos años, buscan un respiro en la Copa Mundial de Fútbol. Fadi Al-Arawi, futbolista de la primera liga de Gaza, se encuentra entre ellos, sin poder jugar ni tener un hogar para ver los partidos. A pesar de la suspensión de los deportes profesionales, Al-Arawi, como muchos otros, sigue aferrado a su pasión por el fútbol. Para el partido entre Qatar y Suiza, Al-Arawi se vistió con su antigua uniforme del Gaza Sports Club y exhibió medallas obtenidas en competiciones internacionales. Esta acción simboliza el deseo de normalidad y esperanza en medio de la devastación. La Copa Mundial representa un momento de distracción y conexión con el mundo exterior para una población afectada por la guerra y el desplazamiento.