Jibal Ahmad, de 36 años, falleció antes de tener la oportunidad de conocer en persona a su hijo Talha Ahmad, de siete meses de edad. Talha nació mientras su padre se encontraba trabajando en Qatar. A pesar de la distancia, Jibal mantenía contacto diario con su hijo a través de videollamadas. La noticia ha generado consternación, ya que el padre nunca pudo abrazar a su primogénito. La situación destaca las dificultades que enfrentan muchos trabajadores migrantes al equilibrar sus responsabilidades laborales con la vida familiar. El fallecimiento de Jibal privó al pequeño Talha de la experiencia de conocer a su padre. La comunidad lamenta profundamente esta pérdida.
