El ministro de Asuntos Exteriores de Estonia, Margus Tsahkna, ha enfatizado la necesidad de incrementar la presión económica sobre Rusia para limitar su capacidad de continuar la guerra en Ucrania. Tsahkna argumenta que es crucial cerrar cualquier vía que permita a la industria bélica rusa acceder a los materiales necesarios para su producción. Su declaración subraya la importancia de una estrategia enfocada en el debilitamiento económico de Moscú como medio para disuadir la agresión. El ministro considera que aumentar el coste de la agresión para Rusia de forma continua es fundamental para lograr una reducción de las hostilidades. Esta postura se alinea con los esfuerzos internacionales por imponer sanciones y restricciones comerciales a Rusia. La iniciativa busca, en última instancia, forzar un cambio en el comportamiento del Kremlin y promover una solución pacífica al conflicto.