Un estudio del Planbureau Central (CPB) advierte que unos 300.000 hogares se verán gravemente afectados por la crisis energética. Las familias con menores ingresos podrían sufrir una pérdida de poder adquisitivo de hasta el 6%, mientras que aquellas con ingresos medios perderían hasta un 4%. Los grupos más vulnerables son quienes residen en viviendas mal aisladas o dependen excesivamente del combustible para trasladarse. En contraste, el ciudadano promedio neerlandés experimentará una pérdida inferior al 1% en los próximos dos años. Aunque los precios han bajado tras el acuerdo entre Irán y EE. UU., los efectos de la crisis persistirán. Ante esta situación, el gobierno rechazó una reducción general de los impuestos al combustible, optando en su lugar por ampliar las indemnizaciones por desplazamiento laboral. El CPB respalda esta decisión, argumentando que una bajada general de impuestos sería demasiado costosa para compensar a un grupo tan limitado de personas.
