Cerca de cien organizaciones de activistas han instado a Turquía y Australia, los países anfitriones de la cumbre climática COP31, a tomar la delantera en la reducción del uso de combustibles fósiles. Turquía será la sede de las conversaciones de la ONU en noviembre, mientras que Australia liderará las negociaciones formales bajo un acuerdo inusual. Esta configuración surgió tras la candidatura simultánea de ambos países para albergar la conferencia. Los grupos instan a ambos gobiernos a demostrar un compromiso real con la acción climática. La petición busca que Turquía y Australia sirvan de ejemplo para otras naciones en la transición hacia fuentes de energía más limpias. Se espera que la COP31 sea un evento crucial para avanzar en los objetivos del Acuerdo de París. La presión ejercida por estas organizaciones busca influir en las políticas energéticas de ambos países antes de la cumbre.