China está considerando la implementación de un sistema de control basado en el espacio para su red de trenes de alta velocidad. Esta iniciativa surge como respuesta a la vulnerabilidad de los sistemas terrestres, recordando tragedias como el accidente de Wenzhou en 2011. En aquel evento, un rayo dañó un circuito ferroviario, provocando que un tren fuera "invisible" para el centro de control y resultando en 40 muertes. El objetivo actual es fortalecer la seguridad y la supervisión del tráfico ferroviario mediante tecnología satelital. No obstante, la transición plantea nuevas interrogantes sobre la ciberseguridad del sistema. Expertos analizan si este "cerebro" espacial podría ser vulnerable a ataques informáticos o hackeos externos. De implementarse, representaría un cambio significativo en la infraestructura de transporte del país.