La policía de Belfast utilizó cañones de agua contra manifestantes que se congregaron cerca de un hotel que alberga a solicitantes de asilo. Las protestas se originaron en respuesta a la ubicación del centro de acogida, generando tensiones en la zona. Las autoridades desplegaron un fuerte operativo para dispersar a la multitud, utilizando el cañón de agua como medida de control. No se han reportado heridos graves, aunque la situación generó momentos de alta tensión. Residentes locales y grupos de apoyo a los solicitantes de asilo han expresado preocupación por la escalada de la violencia. Las autoridades investigan los incidentes y evalúan la seguridad del hotel y sus ocupantes. La policía justifica el uso de la fuerza como necesaria para mantener el orden público y proteger la propiedad.