La primera fecha del Mundial 2026 se destacó por una alta productividad goleadora, posicionándose entre las más prolíficas en la historia de las Copas del Mundo. Se registraron un total de 75 goles en los partidos inaugurales del torneo. Un porcentaje significativo, cercano al 25%, provino de jugadas a balón parado, como tiros libres y penales. El resto de los goles, 57 en total, fueron marcados a través de jugadas en movimiento, demostrando la dinámica ofensiva de los equipos. Este elevado promedio de goles supera las expectativas iniciales y anticipa un torneo con marcadores abultados. Los analistas deportivos sugieren que la preparación física y táctica de los equipos, así como la búsqueda de un juego más ofensivo, contribuyeron a este resultado. La jornada inicial ha generado gran expectativa entre los aficionados al fútbol.